
Uno de los recuerdos más entrañables de mi infancia es el momento en que leí mi primer libro, Un monstruo en el armario de Carmen Vázquez-Vigo. Mi hermana, cuatro años mayor que yo y ávida lectora, fue quien me impulsó a leer. Ella solía leer en voz alta por las noches, a petición mía, porque me encantaba escucharla y quedarme dormida con el sonido de su voz.
Un día, mi hermana me leyó un libro, pero esta vez no uno de sus propios libros, sino uno para niños. Así que, durante varias noches, comenzó a leerme Un monstruo en el armario. Las historias de ese pequeño monstruo que habitaba en el armario me fascinaban, y cada vez me quedaba con más ganas de saber qué sucedía a continuación.
Una noche, mi hermana, con una sonrisa cómplice, me dejó en suspense justo en el momento más emocionante. Entonces me dijo: «Si quieres saber qué pasa, tendrás que leerlo tú misma». Y así fue como comencé a leer. Aunque al principio me costó un poco, las palabras empezaron a cobrar sentido, y no solo conseguí terminar el libro, sino que también descubrí algo que nunca había imaginado: una pasión por la lectura que me acompañaría a lo largo de toda mi vida.
Leer ese libro no solo fue un logro personal, sino que marcó el inicio de una relación especial con los libros que ha perdurado hasta hoy. Un monstruo en el armario fue mucho más que una historia para mí; fue la llave que abrió las puertas a un mundo lleno de imaginación, conocimiento y aventura. Aquel monstruo del armario, que en su momento parecía algo aterrador, resultó ser el comienzo de un viaje fascinante, el primer capítulo de mi amor por los libros y la lectura.
Y ahora, muchos años después, comienzo una nueva aventura con otro monstruito. ¡Con ilusión y ganas, doy vida a FATMUTANT editorial, un nuevo capítulo lleno de magia e imaginación! ¡Larga vida a FATMUTANT editorial!

